El camino que nos aleja de la democracia

En política la forma es fondo. Por lo que dice mucho la manera en como el presidente trata, las formas que tiene para hablar con la oposición y ciertos sectores de la ciudadanía. Más allá del discurso beligerante, polarizador de los fifís y conservadores, las acciones son el verdadero fondo.

El presidente, con su retórica de buenos y malos, ha divido al país, como ningún presidente lo hizo en el pasado. De esta narrativa pasó a los hechos. Concretamente, mandó en su calidad de ejecutivo iniciativas que el sector empresarial consideró como terrorismo fiscal, al catalogar como delincuencia organizada la evasión de impuestos.

Esta semana, afuera de palacio nacional, cuando un grupo de alcaldes se manifestaban para exigir un mayor presupuesto, justo cuando tocaban las puertas, fueron recibidos con gas lacrimógeno. Meses antes, un grupo de manifestantes, encapuchados en su mayoría, vandalizaron la misma entrada con total impunidad.

El fondo es forma. ¿Por qué a los empresarios y alcaldes se les aplican medidas draconianas, pero a los que rompen el orden público, realizan actos vandálicos y generan violencia, se les deja hacer, actuar con total impunidad?

Lo vimos también, en días pasados, con los normalistas de Puebla: robaron 92 camiones y secuestraron a sus respectivos choferes, privando casi una semana de su libertad. ¿Qué hizo el gobierno de Andrés Manuel? Les dio plazas docentes, pasto sintético y becas. Sirvió el chantaje, y la amenazada quedó instaurada, así, como principal método para conseguir las demandas. De esa forma se sistematiza la violencia como salvoconducto para alcanzar objetivos.

Otra vez: el fondo es forma. Porque qué se le dice al estudiante normalista, del Isenco, que se esfuerza por mejorar su práctica docente, prepararse para ser un buen maestro cuando ve, comprueba que no es necesario profesionalizarse para conseguir una plaza docente, sino que es más efectivo robar, violentar la ley, y de esa forma le dan su plaza.

Es correcto que el gobierno federal busque combatir y prevenir la evasión fiscal, como una forma efectiva para robustecer la hacienda pública federal. Pero es un error descartar, dejar fuera del diálogo legislativo al sector empresarial, cuyo trabajo es fundamental para la generación de empleo y la activación económica del país.

¿Qué les costaba a los legisladores de Morena escuchar a los empresarios e incorporar en su iniciativa la visión de empresariado? De eso se trata la práctica legislativa: de escuchar a los sectores de la población y crear leyes que responsan a los intereses de las bases ciudadanas.

Por otro lado, estamos, prácticamente ya, en una etapa recesiva. Es indispensable, en ese sentido, darle certidumbre a los inversionistas de que en México existe un sólido estado de derecho. Pero con estas acciones pareciera que el gobierno busca decir lo contrario: que en el país impera el derecho del más fuerte, y es tierra sin ley.

Dos puntos

Preocupa lo que está sucediendo en gran parte de Latinoamérica: las manifestaciones multitudinarias que han devenido en enfrentamientos, y donde en Chile, incluso, ya suman 11 muertes. Injustificable que se violente el derecho de libertad de expresión de los ciudadanos, pero también es impensable que imperen los enfrentamientos y actos de vandalismos que afectan a terceros. Lo ideal es que las proclamas sociales se satisfagan a través de los canales y vías institucionales. No hacerlo a través de las instituciones es optar por otros derroteros, otros caminos que nos alejan de nuestra democracia.