3 simbolismos del árbol de Navidad que seguramente no conoces

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CHRISTMAS TREE IN HOME LIVING ROOM

Estamos en la recta final del año. Muy pronto una figura se convertirá en protagonista de hogares y lugares públicos: el árbol de Navidad. Y es importante destacar que, más allá de un objeto decorativo, el árbol de Navidad contiene simbolismos que seguramente no conoces, pero que son de gran importancia en las celebraciones de diciembre y enero, que conmemoran el nacimiento de Jesús.

El árbol navideño es tradicionalmente decorado con una estrella, esferas de colores, luces y lazos.

La estrella

La estrella es colocada, generalmente, en la punta del árbol y representa la fe que debe guiar la vida del cristiano. Esto también recuerda la estrella que los Reyes Magos seguían para llegar a Belén para visitar a Jesús.

Las esferas

En un principio, San Bonifacio adornó el árbol con manzanas que simbolizaban las tentaciones. Hoy día, se acostumbra colocar esferas, que significan los dones que Dios otorga a los hombres.

Las esferas doradas simbolizan las oraciones de alabanza.

Las azules, las oraciones de arrepentimiento.

Las rojas representan las oraciones de petición.

Las esferas plateadas van cargadas de oraciones de agradecimiento.

Las luces y los lazos

Tradicionalmente, los lazos representan la unión de las familias y personas queridas alrededor de dones que se desea dar y recibir.

Las luces de colores o blancas simbolizan la luz de Cristo.

Un poco de historia

Los antiguos germanos creían que el mundo y los astros estaban sostenidos porque pendían de las ramas de un árbol gigantesco llamado el “divino Idrasil” o el “dios Odín”. En cada solsticio de invierno, cuando suponían que se renovaba la vida, le rendían un culto especial.

La celebración de ese día consistía en adornar un árbol de encino con antorchas que representaban a las estrellas, la luna y el sol. En torno a este árbol, bailaban y cantaban adorando a su dios.

Cuentan que San Bonifacio, evangelizador de Alemania e Inglaterra, derribó el árbol que representaba al dios Odín, y en el mismo lugar plantó un pino, símbolo del amor perenne de Dios, que adornó con manzanas y velas, dándole un simbolismo cristiano: las manzanas representaban las tentaciones, el pecado original y los pecados de los hombres; las velas representaban a Cristo, la luz del mundo y la gracia que reciben los hombres que aceptan a Jesús. Esta costumbre se difundió por toda Europa en la Edad Media y con las conquistas y migraciones, llegó a América.

Poco a poco, la tradición fue evolucionando: se cambiaron las manzanas por esferas y las velas por focos que representan la alegría y la luz que Jesucristo trajo al mundo.

 

 

(Fuente: La Opinión)