El verdadero lenguaje inclusivo

0
67

Desde hace demasiado tiempo ­-no hay una fecha exacta- la sociedad impuso a los hombres como el sexo fuerte entre la especie humana; las mujeres debían ser sumisas, calladas, femeninas, abnegadas y todas unas damas ante la sociedad; mientras que los hombres debían ser fuertes, varoniles, elegantes, carismáticos, inteligentes, todo lo que una mujer no “era” y más, porque debían saber protegerla y cuidarla ya que “era” un ser frágil y delicado.

Con este antecedente de masculinidad en la sociedad se esperaba que las mujeres fueran las que sufrieran de violencia, pues “eran” el sexo frágil, recreando la típica frase el fuerte humillando al débil.

Las mujeres, cansadas de estos tratos y de ser más objeto que persona, decidieron crear los movimientos emancipadores que en algún momento se reconocerían como feministas. Muchas mujeres, en su deseo de superarse y sentirse iguales, se vistieron de hombres para asistir a las escuelas, hicieron descubrimientos importantes en la sociedad y crearon marchas para hacer un llamado a otras mujeres y que se unieran a esta lucha.

En la actualidad, todos estos movimientos, se han fortalecido, y, como todas las luchas sociales, llega un grupo que se vuelve radical y hace quedar mal al movimiento. Esto no ocurre en todos, se puede ser radical y no estar de acuerdo, cabe aclarar porque muchas de estas reacciones pueden ser contraproducentes. Dentro de estos movimientos una de sus propuestas más debatidas es el lenguaje inclusivo.

Este lenguaje surge ante la idea de que el español es machista y discriminatorio, por lo que lo idearon como una forma de referirse a alguien sin importar si es hombre, mujer, trans o género binario, pues todos se incluyen en él. Lo único que se debe hacer es agregar una E o una X en las palabras necesarias, por ejemplo: todes, todxs (todos o todas); elles, ellxs (ellos o ellas), les, lxs (los o las), entre otros.

Esta propuesta tuvo un acercamiento a la realidad cuando en Argentina se creó, para el canal televisivo de La Universidad Nacional de La Plata, el programa Todes. Este programa tenía como finalidad explicar el uso correcto de este lenguaje, su objetivo, y otros referentes a el feminismo; debo recalcar, algunas mostradas con un pensamiento radical.

Este programa, lastimosamente para las creadoras del mismo y demás feministas radicales, fue cancelado, pues no tenía el público que se esperaba. Algo que debo felicitar es que aclaraba temas como el aborto legal -que tiene mucha tencion en el país antes mencionado- y se desmintió lo que decía una mujer, muy famosa allá por ciento, llamada Gisela Barreto; la cual es todo un tema a tratar y creo que sería mejor aclararla en otra ocasión, lo que puedo adelantar sobre ella es que también es radical, pero no del lado del que estamos hablando.

Sin embargo, antes de desviarnos del tema, hay que revisar las cuestiones importantes que hay que preguntarnos son: ¿es correcto utilizarlo o no?, ¿en verdad estoy discriminando si no lo uso?, ¿hay otra forma de ser inclusivo sin usar este tipo de lenguaje?

Considero que el verdadero lenguaje inclusivo no se logra agregándole e o x a las palabras, si se quiere incluir a alguien en el lenguaje, ¿por qué no hacerlo aprendiendo lengua de señas o braille?, que son los verdaderos lenguajes que incluirán a todos para una óptima comunicación, pues una letra no puede oprimirte, ofenderte o discriminarte como mencionan algunos.

Es cierto que el lenguaje puede ayudar a la discriminación ya que, como se sabe, las palabras pueden herir más que las balas, sin embargo, la gramática es la gramática. Tan importante recurso en el lenguaje que no se puede cambiar como si fuera algo pequeño que nadie notara o extrañara.

Las reglas gramaticales existen desde hace muchos años, y su evolución se hace con la función de que el lenguaje sea más sencillo para una óptima comunicación con otros hablantes. No debería ser algo que se tome tan a la ligera.

En caso de que no se quiera ofender con el lenguaje, existen palabras que se pueden usar para prevenir una situación de estas, por ejemplo: ustedes, personas, humanos, infantes. También se pueden usar las palabras neutras con su respectivo género, por ejemplo: doctor, doctora, abogado, abogada, etc.

Con el debate sobre el uso de esta modalidad, se está excluyendo la idea de que existen lenguajes que sí incluyen a toda la sociedad y no se les fomenta como debería. Por ejemplo, la lengua de señas y el sistema de braille.

El sistema de escritura braille es utilizado por y para las personas ciegas y/o de baja visión, mientras que la lengua de señas es para las personas con baja audición, sordas, mudas y/o sordomudas (con la obviedad de que no son iguales).

Si todavía le preocupa que en estos lenguajes se vea involucrado el machismo y la discriminación no se preocupe, en la lengua de señas se están cambiando las que podrían ser ofensivas por unas más claras y sencillas, pues tanto en la comunidad ciega como en la sorda también hay personas que pertenecen a la comunidad LGBT+.